Facundo
--Cuando estaba en plena etapa de mi adolescencia, dieciseis años, conoci a Facundo. Se suicidó hace unos años. Un chico de mi misma edad, flaco; esos chicos que pegan el estirón y que de tan altos y flacos que se ponen parecen frágiles. Su cara era alargada, nariz grande y fina, ojeras, pelirrojo, de pelo corto, arito, un aire de desgano cuando gesticulaba o hablaba.
--Tocaba la guitarra en una banda que nunca llegó a mas que al garage de un amigo. Inventaba acordes disonantes que al oido sonaban un poco mal, y me decia "no tiene una onda pescado rabioso?". Buscaba en ese garage que lo ilumine Spinetta, o Hendrix, yo tambien buscaba algo en ese cuartito celeste que hervia de calor. Nos sacabamos la remera y tomabamos cerveza sentados sobre los amplificadores.
--Una vez, por la calle, robó un Citroën 3CV que supuestamente estaba abandonado. Lo puso en marcha y se fué a buscar a la novia, y la llevo a pasear al centro. A dos cuadras de la plaza lo agarró la policía y lo llevaron preso; salió enseguida. Una travesura con poca maldad, de boludón.
--Otro dia que yo volvia del ensayo, refrescó, y el baterista me dio un buzo color negro, con capucha, con la cara de Luca Prodan estampada en el frente. Me dijo: "te lo regalo, se lo preste a Facu y me lo devolvio todo manchado de POXI-RAN".
Ese buzo era un disfraz de Super Héroe. Facu no era mi ídolo, pero el buzo oscuro manchado con pegamento tenía algo de lo que sentíamos. Era oscuro, y en la oscuridad
dábamos miedo, exigiamos que se nos respeten nuestras ideas, que se nos escuche, y no dabamos el brazo a torcer: si alguien nos escuchaba iba a tener que escuchar tambien las letras de Luca, iba a ser a nuestro modo. Ahora, probablemente once años mas tarde, no quiero darlo por perdido y cada vez que reviso los placares o encuentro ropa vieja busco al buzo de Luca.
--Una tarde, hace siete u ocho años Facu traicionó toda esa ternura y se ahorcó. Se fué solo, a un puente que esta en la ruta y en la soledad mas triste se dejo caer.
--Ayer fui a la casa de una amiga y tomamos cerveza en el balcón y nos acordamos de Facu. Habian cosas de su historia que se me habian olvidado: Su papá le pegaba, lo tenia loco. El papá era militar.
--Ayer supe que un dia se enteró de que no era su verdadero padre. Habia sido
expropiado, sus padres asesinados por la dictadura, y el culpable era aquel que ahora le pegaba palizas feroces.
--Cuando el lo supo fué que se ahorcó. De saber esto hoy, ya no interpreto su muerte como una traición. El paisaje me parece mas doloroso pero menos triste. Porque me imagino que éste, quizas el único camino que encontró, no se dirige a la soledad, sino a las personas que lo querían en el corazón (la ruta enseña la libertad por delante; el campo - la nada, donde no hay entre la tierra y el cielo nada salvo el pasto; también un puente, que como todos, une dos orillas). Facu no buscaba un desencuentro con el mundo, buscaba un encuentro. Y ni un momento se sintió solo ese día, seguro.
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